Press Releases

We must get food to the Venezuelan people. They are starving, and Maduro doesn’t care.
By U.S. Senator Marco Rubio
September 25, 2018
Miami Herald

Americans should not mince words or turn a blind eye to atrocities, especially those in our own hemisphere. Nicolás Maduro, the dictatorial president of Venezuela, is systematically starving his people as a means of asserting control. He heads a criminal, narco-terrorist regime that is taking a once-wealthy nation to the brink of destruction.

While our sense of morality and decency alone should compel us to act, so, too, should our desire to keep our nation secure and our regional neighborhood safe. A crumbling Venezuela endangers our hemisphere, burdening our allies such as Colombia and Panama, and gives China and Russia increasing power over Venezuela through their financial support that keeps Maduro’s regime afloat.

The United States, working with allies in the Lima Group of nations seeking to restore democratic order in Venezuela, must do more before it is too late.

Two weeks ago, the world saw Maduro for what he really is. On a trip back from China, where he sought aid from the Chinese Communist government, Maduro and his wife, Cilia Flores, enjoyed an extravagant meal in Turkey. Thanks to social media, the world saw Maduro’s callous self-indulgence as his people starve and die. Last year, the average Venezuelan lost 19 pounds because basic food, supplies and medicine are in scarce supply. Because of hyperinflation, nine in 10 people in Venezuela say their income is not enough to feed themselves. Maduro obviously doesn’t have that problem.

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Debemos actuar antes de que sea demasiado tarde en Venezuela
Por Senador estadounidense Marco Rubio
25 de septiembre de 2018
El Nuevo Herald

Los estadounidenses no deberían ignorar las atrocidades, especialmente aquellas que suceden en nuestro hemisferio. Nicolás Maduro, el presidente despótico de Venezuela, está privando de alimentos a sus ciudadanos como un método sistemático para ejercer control. Maduro dirige una banda criminal y narcoterrorista, la cual está llevando a una nación que antes era próspera al borde de la destrucción.

Nuestro compromiso moral nos obliga a actuar, pero también es nuestro deseo el mantener a nuestra nación y nuestra región segura. Una Venezuela que se desmorona pone en peligro a nuestro hemisferio, agobiando a nuestros aliados como Colombia y Panamá, y le da a China y a Rusia un poder creciente sobre Venezuela a través de su apoyo financiero que mantiene a flote al régimen de Maduro. Los Estados Unidos, trabajando con sus aliados en el Grupo de Lima, deben buscar la restauración del orden democrático en Venezuela; esto debe hacerse antes de que sea demasiado tarde.

Hace dos semanas, en un viaje de regreso a Venezuela desde China, donde buscaban ayuda del gobierno comunista, Maduro y su esposa Cilia Flores disfrutaron de una extravagante comida en Turquía. Gracias a las redes sociales el mundo vio la indulgencia de Maduro mientras el pueblo venezolano muere de hambre. El año pasado, los venezolanos perdieron un promedio de 19 libras por la escasez de alimentos, suministros, y medicinas básicas. Debido a la hiperinflación, 9 de cada 10 personas en Venezuela dicen que sus ingresos no son suficientes para alimentarse. Maduro obviamente no tiene ese problema.

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