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Washington, D.C. – In a televised address broadcast throughout Venezuela on Globovisión last night, U.S. Senator Marco Rubio (R-FL) spoke directly to the Venezuelan people, expressing his solidarity with their struggle against the illegitimate power grabs and violent crackdowns orchestrated by dictator Nicolas Maduro.
 
“Mientras el pueblo lucha cada día para alimentar a sus familias, ¿Ha notado usted, cuántos de sus líderes han engordado?,” said Rubio. [English translation: “While the people of Venezuela struggle each day to feed their families, have you noticed how many of your leaders have gained weight?”]
 
“No hay bloqueo económico de Estados Unidos contra Venezuela. Sin embargo, la economía de una nación rica está en ruinas, porque el gobierno de Maduro ha regalado su petróleo y gran parte de su soberanía a Cuba,” continued Rubio. [English translation: “There is no U.S. economic blockade on Venezuela. Yet the economy of a rich nation is in shambles, because the Maduro government has given away your oil and much of your sovereignty to Cuba.”]
 
“Quiero enviar un mensaje solidario y que sepan que en esta lucha,  no están solos. Después del ejercicio fraudulento de las últimas noches, Perú, Chile, Colombia, Panamá, Costa Rica, México y otras naciones de todo el mundo se han unido para anunciar que no reconocen esta asamblea constituyente,” said Rubio. [English translation: “In this struggle, know neither we nor you are alone. Since last night’s fraudulent exercise, Peru, Chile, Colombia, Panama, Costa Rica, Mexico and other nations from across the world have joined in announcing they do not recognize this constituent assembly.”]
 
“Al final, la salida de la tragedia no es mediante la violencia o el conflicto armado. Venezuela está cerca de una elección libre y justa,” added Rubio. [English translation: “Ultimately, the way out of the tragedy before you is not violence or armed conflict. Venezuela is only a free and fair election away from a better future.”]
 
“Para Nicolas Maduro, que estoy seguro que está viendo, el camino actual no terminará bien para usted,” said Rubio. [English translation: “For Nicolas Maduro, who I am sure is watching, the current path you are on will not end well for you.”]
 
A rough transcript of Rubio’s full remarks is below, followed by a rough English translation:
 
Buena noches
 
Les hablo esta noche desde Washington D.C., pero no como Senador de los Estados Unidos, sino como alguien que nació y creció en una comunidad moldeada por los acontecimientos de nuestro hemisferio.
 
Más de 1 millón de cubanos se vieron obligados a huir de su patria a causa de la dictadura Castrista,  decenas de miles de nicaragüenses fueron obligados a recomenzar sus vidas en un nuevo país por causa de los sandinistas. Y ahora, por desgracia, miles de sus compatriotas buscan asilo por los recientes acontecimientos.
 
El éxodo de estas personas a los Estados Unidos ha enriquecido a nuestro país. Y ha hecho que la ciudad de mi nacimiento y el estado que represento en Washington se encuentren  entre los más diversos  del mundo. Pero también dividió familias, destruyó sueños y robó a estas naciones el talento de su pueblo.
 
La raíz de todas estas tragedias, no es una batalla política entre la izquierda y la derecha, pues muchas naciones en este hemisferio y alrededor del mundo han encontrado cómo proveer un espacio para ambos puntos de vista en su sistema político.
 
La raíz y la causa, es la tiranía.
 
Una tiranía que injustamente encarcela e incluso asesina a aquellos que s ven como una amenaza para ejercer elpoder. Una tiranía que manipula el poder del gobierno para cerrarle el camino espacio a los que expresan diferentes opiniones diferentes puntos de vista. La misma tiranía, que concluye que no puede aferrarse al poder si tiene que someterse a elecciones libres y a una prensa libre.
 
La corrupción es sinónimo de la tiranía. Porque con la tiranía viene el poder sin inspección. Y para ponerlo en un mejor contexto, el político británico Lord Acton, expresó "El poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente".
 
He visto como el poder absoluto corrompe cuando se centraliza en las manos de un grupo privilegiado del gobierno de Maduro.  En el estado de la Florida, tienen  haciendas en Wellington,mansiones en Gables Estates,  aviones privados en aeropuertos locales y también se gastan miles de   dólares  en el centro comercial de Merrick Place. Poseen riquezas inmensurables que han sido robadas por los que se encuentran en el poder, mientras el pueblo de  lucha cada día para alimentar a sus familias. ¿Ha notado usted, cuántos de sus líderes hanengordado?
 
Mientras que muchos escasean de  los medicamentos básicos, ¿Cuándo fue la última vez que un pariente de alguien en el poder en Venezuela murió porque no podía obtener medicamentos recetados? Algo que sucede con los del pueblo.
 
Los vemos viajando a Miami, disfrutando de lujos que pocos estadounidenses disfrutan y luego regresan con una sonrisa en la cara. Como si diciendo, podemos hacer todo lo que queremos, nadie nos puede detener.
 
Estas injusticias  me llevaron  a defender esta causa aquí en Washington.
 
Estados Unidos tiene sus propios desafíos, tanto en el país como en el extranjero. Pero para alguien que creció  en una comunidad de tantas personas que fueron víctimas de un tirano y la corrupción, simplemente no puedo permanecer en silencio mientras la historia se repite.
 
En el pasado, hemos visto a líderes antidemocráticos llegar al poder en nuestro hemisferio manipulando e incluso abusando de los instrumentos de la democracia. Pero ayer, por primera vez en casi cuatro décadas, fuimos testigos de un intento de destruir formalmente y abiertamente los últimos restos de la democracia en una nación vecina.
 
Como suelen hacer los tiranos, tratan de cubrir sus fracasos culpando a quienes los oponen, y a otros en el extranjero. Afortunadamente, el pueblo de Venezuela está bien informado y educado para caer en sus trucos.
 
No hay bloqueo económico de Estados Unidos contra Venezuela. Sin embargo, la economía de una nación rica está en ruinas, porque el gobierno de Maduro ha regalado su petróleo y gran parte de su soberanía a Cuba.
 
Muchasnaciones y la iglesia católica se han ofrecido a entregar suministros de alimentos y medicinas para el pueblo, pero el gobierno de Maduro se ha negado a permitirlo, porque utiliza el acceso a la comida y la medicina como una forma de castigar a sus oponentes y recompensar a los que siguen siendo leales.
 
Y cada pocos meses, el gobierno de Maduro vende el petróleo a China y Rusia por debajo del valor de mercado a cambio de dinero en efectivo. Los que están en el poder toman un porcentaje de ello y utilizan el resto para hacer pagos de intereses sobre la vieja deuda, por lo que pueden seguir pidiendo dinero prestado para hacer esto mismo una y otra vez.
 
Como Senador de los Estados Unidos, declaro desde el principio que no es ni mi derecho ni mi intención intervenir en los asuntos internos de una nación soberana. Pero todas las naciones tienen el derecho de determinar con quién tienen relaciones y cuál debe ser la entorno de esas relaciones.
 
Por un lado, busco tener relaciones pacíficas y respetuosas entre los Estados Unidos y Venezuela. Pero con una Venezuela representada por líderes legítimos y elegidos por su pueblo. No con los líderes que han tomado el poder sin el consentimiento de aquellos que pretenden representar.
 
Para los Estados Unidos, o cualquier otra nación, aceptar un gobierno legítimo que se aferra al poder mediante la intimidación y la brutalidad, equivale a aprobar esas acciones. Y eso, sería una traición a los principios de nuestra nación. Y sería abandonar al pueblo de Venezuela.
 
Quiero enviar un mensaje solidario y que sepan que en esta lucha, no están solos. Después del ejercicio fraudulento de las últimas noches, Perú, Chile, Colombia, Panamá, Costa Rica, México y otras naciones de todo el mundo se han unido para anunciar que no reconocen esta asamblea constituyente.
 
En los próximos días, el Presidente de los Estados Unidos impondrá sanciones contra más individuos que han llevado a cabo y se han beneficiado de la tragedia que enfrenta Venezuela como nación.
 
Y es mi esperanza y mi expectativa, que el Presidente imponga sanciones a los sectores económicos del régimen de Maduro de una manera que no perjudique al pueblo, sino que prive a sus  gobernantes corruptos  de continuar enriqueciéndose robando las riquezas del pueblo.
 
Y culmino con este mensaje Ustedes no están solo.
 
El tema de Venezuela  es importante y se escucha en Washington. En un momento de profundas divisiones en nuestra política interna, tanto en ambos partidos  en Estados Unidos apoyamos al pueblo de Venezuela y condenamos al gobierno de Maduro. Incluso aquí, aquellos que simpatizaron y defendieron al fallecido Hugo Chávez, condenan la dirección que Nicolas Maduro ha tomado.
 
Al final, la salida de la tragedia no es mediante la violencia o el conflicto armado. La salida paraVenezuela es una elección libre y justa.
 
Si el régimen de Maduro está tan confiado en el apoyo de su pueblo, ¿Por qué no programar las elecciones libres y justas requeridas por su constitución? ¿Por qué no someterse a una  elección que reconozca el voto y los principios del pueblo?
 
¿Por qué no liberar a todos los presos politicos para que puedan participar en un debate nacional?
 
¿Y por qué no reconocer el poder de una Asamblea Nacional elegida directamente por el pueblo?
 
Para Nicolas Maduro, que estoy seguro que está viendo, el camino actual no terminará bien para usted.
 
A diferencia de Fidel Castro en 1959, no queda una Unión Soviética para subsidiar a su gobierno durante los próximos 30 años. La lealtad de muchos a su alrededor depende totalmente de su capacidad para seguir proporcionándoles los privilegios que la mayoría de Venezuela ya no tiene. Cuando ya no pueda proporcionarles papel higiénico, pasta de dientes y pan, ya no tendrán ninguna razón para estar con usted.
 
Y le aseguro que aquellos que ayer algunos en su partido que llevaban su camisa roja mientras celebraban la Asamblea Constituyente en la televisión nacional, esta mañana ya estaban tramando para tomar su lugar cuando llegara el momento.
 
Para Venezuela, sólo hay un camino a seguir, elecciones, libertad y paz.
 
Seguiré orando para que Dios cree el espacio y que esto suceda.
 
Y seguiremos apoyando  el coraje del pueblo de Venezuela.
 
English translation:
 
Good evening,
 
I am speaking to you tonight from Washington, D.C. But I come to you not as a United States Senator, but as someone who was born and raised in a community shaped by the events of our hemisphere.
 
The over 1 million Cubans forced to flee their homeland because of the Castro dictatorship. The tens of thousands of Nicaraguans forced to begin life in a new country because of the Sandinistas. And now, sadly, the thousands of your fellow countrymen who seek asylum because of recent events.
 
The exodus of these people to the United States has enriched our country. And it has made the city of my birth and the state I represent here in Washington among the most vibrant in the world.
 
But it also divided families, killed dreams, and robbed these nations of the talents of its people.
 
The root cause of all these tragedies is not a battle between the political left and right. For plenty of nations in this hemisphere and around the world have found how to provide a space for both points of view in its political system.
 
The root cause is tyranny.
 
Tyranny that unjustly imprisons and even kills those who the tyrants see as a danger to their power.
 
Tyranny that manipulates the power of government to close off space for those with different points of view.
 
Tyranny that ultimately concludes it cannot hold on to power if it must submit to free elections and a free press.
 
A close relative of tyranny is corruption. For with tyranny comes unchecked power.  And in the words of the wise British politician Lord Acton, “Power tends to corrupt, and absolute power corrupts absolutely”.
 
I have seen firsthand the corruption which results from the absolute power now in the hands of a privileged few in Nicolas Maduro’s government.
 
The vast horse ranches in Wellington, Florida and the mansions in Gables Estates. The private jets at our airports and $10,000 shopping sprees at the Mall at Merrick Place.
 
Vast amounts of wealth stolen from you by the families of those in power and those who support them.
 
While the people of Venezuela struggle each day to feed their families, have you noticed how many of your leaders have gained weight?
 
While many struggle to access basic medicines, when was the last time a relative of someone in power in Venezuela died because they couldn’t get prescription medication?
 
We see them flying into Miami, enjoying luxuries few Americans themselves enjoy, and then return back with a smile on their face. As if to say, we can do anything we want, anywhere we want, and no one can stop us.
 
And it was this, as much as anything else, which led me to take up this cause here in Washington.
 
The United States has its own challenges, both at home and abroad. But as someone raised in a community of so many people who were victims of tyranny and corruption in the nation of their birth, I simply could not and would not stand by silently while history repeated itself in my time.
 
We have seen undemocratic leaders come to power in our hemisphere by manipulating and even abusing the instruments of democracy before. But yesterday, for the first time in almost four decades, we witnessed an attempt to formally and openly destroy the last remnants of democracy in a neighboring nation.
 
As tyrants usually do, they seek to cover their failures by blaming their opposition at home and others abroad. Thankfully, the people of Venezuela are too well informed and too sophisticated to fall for their tricks.
 
There is no U.S. economic blockade on Venezuela. Yet the economy of a rich nation is in shambles, because the Maduro government has given away your oil and much of your sovereignty to Cuba.
 
Multiple nations and the Catholic church has offered to deliver supplies of food and medicine for your people, but the Maduro government has refused to allow it, because it uses access to food and medicine as a way to punish its opponents and reward those who remain loyal.
 
And every few months, the Maduro government sells oil to China and Russia for far below market value in exchange for cash. Those in power take a percentage of it for them and use the rest to make interest payments on the old debt, so they can keep borrowing money to do the same all over again.
 
Now, speaking to you as a Senator of the United States, I state at the outset that it is neither my right nor my intention to interfere in the internal affairs of a sovereign nation. But all nations have a right to determine with whom they seek to have relations and what the nature of those relations should be.
 
I for one, seek to have peaceful and respectful relations between the United States and Venezuela. But a Venezuela represented by legitimate and elected leaders. Not with leaders who have seized power without the consent of those they claim to represent.
 
For the United States, or any nation, to accept a legitimate a government which holds on to power through intimidation and brutality, is equivalent to condoning those actions. It would be a betrayal to the principles our nation was founded on. And it would be to abandon the people of Venezuela.
 
In this struggle, know neither we nor you are alone. Since last night’s fraudulent exercise, Peru, Chile, Colombia, Panama, Costa Rica, Mexico and other nations from across the world have joined in announcing they do not recognize this constituent assembly.
 
In the days to come, you can expect the President of the United States to impose sanctions against even more individuals who have carried out and benefited from the tragedy that faces your nation.
 
And yes, it is my hope and my expectation, that the President will impose sanctions on economic sectors of the Maduro regime in a way that does not harm the people, but deprives their corrupt government rulers from continuing to enrich themselves by stealing the treasure of a wealthy nation.
 
My closing message to you is this. You are not alone.
 
Your cause is being spoken about here in Washington. At a time of deep divisions in our own politics, both the left and the right here in the United States support the people of Venezuela and condemn the Maduro government. Even those here who sympathized and defended the late Hugo Chavez, condemn the direction Nicolas Maduro has taken your country.
 
Ultimately, the way out of the tragedy before you is not violence or armed conflict.  Venezuela is only a free and fair election away from a better future.
 
If the Maduro regime is so confident in the support of its people, then why not schedule the free and fair election called for in your constitution? Why not submit yourselves to the people in an election that recognizes the principles of one person and one vote?
 
Why not free those imprisoned for their political views so they can participate in your national debate?
 
And why not recognize the power of a National Assembly elected directly by the people?
 
For Nicolas Maduro, who I am sure is watching, the current path you are on will not end well for you.
 
Unlike Fidel Castro in 1959, there is no Soviet Union left to subsidize your government for the next 30 years. The loyalty of many around you depends entirely on your ability to continue to provide them with privileges most in Venezuela no longer have. When you can no longer provide them toilet paper, toothpaste and bread, they will no longer have any reason to be with you.
 
And I assure you, that already, there are those who yesterday wore their red shirt while celebrating the Constituent Assembly on national television, but this morning were already plotting to take your place when the time was right.
 
There is only one way forward, elections, freedom and peace.
 
I will continue to pray that God create the space for this to happen.
 
And we will continue to stand with the brave people of Venezuela until it does.