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Biden está empoderando al régimen de Maduro y permitiendo que otros países hagan lo mismo
El senador estadounidense Marco Rubio (R-FL)
20 de mayo del 2022
El Nuevo Herald
 
El presidente Joe Biden presume de sus esfuerzos por defender la democracia mundial contra los males del autoritarismo. Pero aquí mismo, en nuestro propio hemisferio, está otorgando legitimidad a una dictadura brutal a expensas de importantes aliados democráticos.
 
En el 2019, el mundo presenció con horror como el narco-dictador venezolano Nicolás Maduro golpeó, asesinó y encarceló a manifestantes para mantener su control ilegítimo. Bajo el liderazgo del presidente Donald Trump, y con apoyo bipartidista del Congreso de EE.UU., nuestro país se negó rotundamente a reconocer al régimen de Maduro y se comprometió públicamente a apoyar al presidente interino Juan Guaidó como líder legítimo de Venezuela.
 
El panorama de hoy, evidencia que el presidente Biden está a punto de abandonar su apoyo a Guaidó para apaciguar a la base progresista de su partido.
 
En marzo, el presidente Biden envió una delegación secreta a Caracas, ofreciendo levantar las sanciones de EE.UU., si Maduro acordaba regresar a negociar con la oposición venezolana (por supuesto, el presidente no consultó a Guaidó antes de tomar esa decisión). La expedición causó  daños graves a la reputación internacional de Guaidó, dividió y debilitó a la oposición y le otorgó a Maduro un enorme impulso de relaciones públicas.
 

 
Actualmente, la Administración Biden está a punto de empeorar la situación al abrirle la puerta a la industria petrolera de Venezuela y al levantar las sanciones en contra del sobrino de Maduro, Carlos Erik Malpica-Flores. Esta decisión legitima aún más a Maduro en la escala internacional y podría fortalecer su control ilegítimo sobre el pueblo venezolano al atraer más recursos a su narco-régimen. Esto sucedió porque el presidente Biden está rodeado de apologistas del régimen de la era de Obama y simpatizantes marxistas que buscan acercarse a dictadores en toda Latinoamérica, incluidos Díaz-Canel de Cuba y Ortega de Nicaragua. En el caso de Venezuela, el comercio de petróleo es solo una excusa conveniente para restablecer lazos con un autoritario. 
 

 
Solo le queda un camino correcto al presidente Biden. En vez de escuchar a la base de la extrema izquierda en su propio partido y otorgar más concesiones a dictadores, Biden debe reafirmar públicamente el apoyo de nuestra nación al presidente interino Guaidó y continuar insistiendo en elecciones libres y justas al igual que abogar por la liberación inmediata de todos los presos políticos en Venezuela. Continuar legitimando a Maduro tendrá consecuencias desastrosas para la seguridad nacional de EE. UU. y la estabilidad de la región en su conjunto.
 
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