Press Releases

Bolivians stood up for democracy. The rest of the world must support them
By U.S. Senator Marco Rubio
November 18, 2019
Miami Herald
 
For the past three weeks, the world has watched as the Bolivian people rejected Evo Morales, a would-be autocrat who, in a desperate bid to cling to power, made a mockery of his country’s political institutions. Morales’s flight from the nation he could not bear to relinquish should be celebrated by all those who stand for the rule of law in the Western Hemisphere.
 
More specifically, Americans have a national interest in ensuring that electoral processes remain stable and free. Prosperous, democratic societies, of course, are better for those living in them. But they’re also better for the United States and the hemisphere, exposing us to fewer spillover effects from conflict and offering more stable, mutually beneficial economic and security relationships. They are also less vulnerable to foreign interference from countries such as China and Russia.
 
After failing to manipulate the election to his preferred outcome, Morales predictably has whined that he’s the victim of a coup. It’s the same, textbook strategy used by the regimes in Cuba, Nicaragua, and Venezuela to excuse their own electoral and political failures. But the facts leave no ambiguity about the real story: Morales tried — and failed — to overturn a democratic electoral process, and the Bolivian people rightly are defending their democracy.
 

 
The irony that Morales chose a free-market nation as his new home — forgoing the solidarity of joining his fellow socialists in Havana, Managua, or Caracas — should not be lost upon anyone.
 
The Bolivian people must be applauded for rejecting Morales’ antidemocratic gambit. While much is still unclear about their nation’s next steps, their resolve foretells a brighter future for the country and its hopes of returning to democratic order. As Americans, we must call for a return to free and fair elections in Bolivia, as well as an independent Supreme Electoral Tribunal. Restoring Bolivia’s democratic process — and ensuring the process is upheld in other OAS member states — will pave the way for renormalized, bilateral relations between our nations. In particular, it will enhance security cooperation on counternarcotics, a problem that corrupt elites in the country have historically exploited.
 
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RUBIO: EL PUEBLO DE BOLIVIA RECHAZÓ AL AUTÓCRATA DE EVO MORALES
 
El pueblo de Bolivia rechazó al autócrata de Evo Morales
Por el senador estadounidense Marco Rubio
19 de Noviembre de 2019
El Nuevo Herald
 
Durante las últimas tres semanas, el mundo ha visto cómo el pueblo boliviano rechazó a Evo Morales, un posible autócrata que en un intento desesperado por aferrarse al poder, se burló de las instituciones políticas de su país. La decisión de Morales de huir de Bolivia, país el cual no soportó perder, debería ser celebrada por todos aquellos que defienden el estado de derecho en nuestro hemisferio.
 
En específico, los estadounidenses tenemos un interés en garantizar que los procesos electorales en la región sean libres y estables. Las sociedades prósperas y democráticas son, por supuesto, mejores para quienes viven en ellas. Pero también son mejores para EEUU y demás países en la región pues nos expone a menos efectos secundarios y ofreciendo relaciones más estables en temas económicos y de seguridad. También son menos vulnerables a la injerencia extranjera de países como China y Rusia.
 
Tras no poder manipular las recientes elecciones a su preferencia, Morales se ha quejado —de forma previsible— que es víctima de un golpe de estado. Es la misma estrategia utilizada por los regímenes en Cuba, Nicaragua y Venezuela para excusar sus propios fracasos políticos y electorales. Pero los hechos no son ambiguos a la realidad: Morales intentó y fracasó en revocar un proceso electoral democrático, y ahora el pueblo boliviano está defendiendo su democracia.
 

 
La irónica decisión de Morales de elegir una economía libre como su nuevo hogar, en vez de irse a donde uno de sus aliados socialistas en La Habana, Managua o Caracas, debe ser tomada en cuenta.
 
El pueblo boliviano debe ser aplaudido por rechazar la táctica antidemocrática de Morales. Si bien aún no están claros los próximos pasos en Bolivia, la tenacidad de su pueblo predice un futuro más brillante para el país y sus esperanzas de volver al orden democrático. Como estadounidenses, debemos advocar por el retorno de unas elecciones libres y justas en Bolivia, así como un Tribunal Supremo Electoral independiente. Al restaurar el proceso democrático en Bolivia, y garantizando que se mantenga en otros estados miembros de la OEA, se emprenderá el camino para que se normalicen las relaciones bilaterales entre nuestras naciones. En particular, mejorará la cooperación mutua en temas contra el narcotráfico, un problema que las élites corruptas del país han explotado históricamente.
 
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