Sala de Prensa

Por el senador estadounidense Marco Rubio (R-FL) 
10 de diciembre del 2020 
El Nuevo Herald


El régimen cubano vuelve a tomar medidas severas al seguir arrestando a disidentes pacíficos. Esta vez, la medida involucró el despliegue de oficiales vestidos con batas médicas bajo el falso pretexto de las restricciones a raíz del COVID-19. Este es un claro recordatorio del cinismo del régimen y evidencia hasta dónde llegarán para acabar y censurar la protesta pacífica.

La represión se produce cuando el régimen de Castro y Díaz-Canel enfrenta una mayor presión por parte del pueblo cubano, que exige que se respeten sus derechos a la libertad de expresión y otras libertades básicas. 

A medida que la situación en Cuba empeora, una administración de Biden enfrentaría una decisión crítica sobre cómo será su política hacia la isla. ¿Será que Biden apoyará a los disidentes y continuará las reformas claves de la administración Trump? No olvidemos que estas acciones han paralizado financieramente al régimen y priorizado las demandas del pueblo cubano. ¿O, volvería Biden a la fallida política de la administración Obama de recompensar a Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel limitando las sanciones y brindándole legitimidad política al régimen por sus décadas de comportamiento represivo?


Ya sabemos cómo responde el régimen cubano cuando cree que la ayuda puede estar en camino. 

En la actualidad, la dictadura se ha movido agresivamente para censurar a los artistas y los medios independientes, incluyendo los ataques continuos contra los miembros del Movimiento San Isidro. Serán más los cubanos inocentes que pagarán el precio si volvemos a una política unilateral hacia Cuba y le brindamos un salvavidas al régimen dictatorial de Raúl Castro. 

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Cualquier gobierno de EE.UU., especialmente uno liderado por Joe Biden, debe dejar explícitamente claro que comprende la desastrosa decisión que lideró el presidente Obama de haber accedido a la liberación e indulto del espía condenado por el régimen por el asesinato de un residente de EE.UU. y a tres ciudadanos americanos, miembros de la organización humanitaria Hermanos al Rescate. 

Al contrario, una política más responsable hacia Cuba seguiría los pasos del presidente Trump y promovería políticas destinadas a proteger los derechos fundamentales de los cubanos. En los próximos años, eso significará especialmente trabajar para promover el acceso al internet en la isla, para que los cubanos estén mejor conectados con fuentes de información independientes. 


También implicaría el compromiso de garantizar la compensación de los estadounidenses a quienes el régimen corrupto de los Castro les expropió sus propiedades injustamente. La formulación responsable de las políticas, también será el asegurarse que los países que actualmente están involucrados en actividades que constituyen la trata de personas de profesionales de la salud cubanos contraten directamente y compensen plenamente a estos individuos, así como también cumplan con todas las normas y protocolos laborales bajo la ley internacional. 

 
La autoridad con la que el régimen cubano sigue aferrado hoy es insostenible a largo plazo. Sus miembros lo saben. La generación antigua del Partido Comunista está desapareciendo y sus sucesores enfrentarán problemas importantes porque el pueblo cubano no aceptará su actual comportamiento represivo.


La política hacia Cuba de la próxima administración será una prueba para demostrar cómo realmente priorizan los "valores" hacia la política exterior de EE.UU. El destino de Cuba le pertenece únicamente al pueblo cubano, pero el rol de nuestro país en ayudar a mejorar las vidas del pueblo cubano no puede volver a repetir el comportamiento que existía bajo la administración Obama.


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