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El Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP, por sus siglas en  inglés) debería ser para ayudar a los norteamericanos elegibles a poder pagar alimentos y remedios para la desnutrición, tal como lo ha hecho con éxito el Programa Especial de Nutrición Suplementaria para Mujeres, Bebés y Niños (WIC, por sus siglas en inglés) por varios años. Sin embargo, más del 20 por ciento de los fondos del programa son utilizados para comprar artículos de calorías sin valor nutritivo en vez de alimentos nutrimentales.

El senador estadounidense Marco Rubio (R-FL) presentó una legislación para hacer de la calidad de la dieta un objetivo principal del programa SNAP, al igual que del WIC. Esto excluye la comida chatarra, como gaseosas y postres preparados, de ser comprados con fondos del SNAP y en cambio, reorientar el programa hacia alimentos saludables y nutritivos.

Rubio escribió recientemente una columna de opinión en inglés al respecto donde expresó:

  • “Según la propia admisión del Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA), los alimentos y bebidas poco saludables representan más del 20 por ciento de todos los gastos del SNAP. Obviamente, esto es malo para los contribuyentes, que se proyecta gastarán $240 mil millones de dólares en comida chatarra, con más de $60 mil millones de dólares destinados exclusivamente a gaseosas, en la próxima década. Pero igualmente importantes son las consecuencias para la salud de quienes dependen de un programa destinado a complementar su nutrición. Después de todo, no hay nada ‘nutritivo’ en una botella de refresco de dos litros, una bolsa de papas fritas o un pastel helado.