Sala de Prensa

Esta es una traducción de cortesía de la columna de opinión del senador Rubio que fue publicada en inglés por Fox Business.  

El Socialismo es Totalmente Incompatible con EE.UU. y su Espíritu Emprendedor
Por el senador estadounidense Marco Rubio
3 de Septiembre, 2019

A principios del siglo pasado, la generación conocida como “America’s Greatest Generation” luchó contra los males del comunismo y el socialismo. Sin embargo, hoy, las encuestas muestran que el interés de los estadounidenses en el socialismo está aumentando. Una razón para este cambio es simple: varios estadounidenses no están familiarizados con los horrores del comunismo y no saben de las decenas de millones de personas asesinadas por China, la Unión Soviética y otros lugares.

Para otros, es una cuestión de eficacia política. Compitiendo entre sí moviéndose hacia la izquierda en el espectro político en una contienda de varias personas, los candidatos presidenciales del partido demócrata saben muy bien que pueden obtener un aplauso de los progresistas por invocar cierta terminología. Los resultados han sido previsiblemente desquiciados. Esta semana, Bernie Sanders tuiteó que "los billonarios no deberían existir".

El socialismo es totalmente incompatible con los Estados Unidos. Nuestro espíritu emprendedor, el cual es único, prospera desafiando la noción del control estatal de los mercados. EE.UU. ha pasado siglos prosperando en esta tradición de la libre empresa, iniciando de esa manera negocios para sostener a las familias y comunidades. Nacionalizar nuestras industrias más productivas sería un desastre tanto para la libertad individual como para los resultados económicos del país en general.

Por supuesto, los políticos que actualmente explotan la etiqueta del "socialismo" no están dispuestos a reconocer los tremendos costos de sus propuestas. Aun cuando discuten entre ellos sobre quién puede proporcionar más cosas gratuitamente. Si bien, anuncian con orgullo nuevos impuestos sobre el patrimonio de individuos en la clase alta, evitan señalar las realidades de los enormes aumentos a los impuestos de los estadounidenses de la clase media que un programa público y universal de salud infljinjiria al resto del país.

Irónicamente ellos también condenan a las empresas estadounidenses que ofrecen buenos salarios y lideran en el mundo innovación. En lugar de aplaudirles, los denuncian de ser monopolistas y los critican por no hacer lo suficiente. Si bien debemos continuar presionando a estas empresas para que inviertan en su propio desarrollo capital, la crítica socialista es errónea y haría que estos importantes activos estadounidenses no sean competitivos frente al antagonismo chino.

El movimiento ha sido capturado aún más por los intereses de la élite, en particular, los progresistas ricos, cuyas actitudes sobre los problemas sociales han superado a todos los demás en su reciente movida hacia la izquierda. Los socialistas de hoy en día coquetean con mucho más que temas de economía; regularmente empaquetan sus políticas fiscales con otras ideas radicales como el extremismo pro-abortista, así como el plan de transformar fundamentalmente la vida cotidiana de los estadounidenses con el “Green New Deal”.

El poder desproporcionado ejercido por este grupo también expone áreas de clara incoherencia en el movimiento socialista. Sus políticos favorecen el tener fronteras abiertas, una medida que solo serviría para disminuir los salarios de la clase trabajadora estadounidense. Ellos también impulsan políticas como el perdón de préstamos estudiantiles, lo que requeriría a estadounidenses que trabajan sin títulos universitarios a que subsidien la educación de los profesionales de la clase media alta.

Los socialistas no tienen una respuesta significativa cuando se les pregunta que expliquen los múltiples fracasos internacionales de su ideología y no proporcionan una sola instancia en la que el socialismo haya tenido éxito. Aquí tienen una pista: es que no la hay. Cuando señalamos a la actual crisis humanitaria en Venezuela, en la que millones de venezolanos mueren de hambre debido a los fracasos de Nicolás Maduro, no tienen una respuesta seria. Cuando señalamos a la brutalidad del régimen cubano, el cual encarcela a los disidentes por el simple delito de denunciar los abusos contra los derechos humanos, se callan.

Cuando escuchamos una excusa, siempre es que hubo una falla en la implementación, pues dicen que el socialismo real aún no se ha probado. Diría que es agotador, si no fuera por la destrucción que ha causado en todo el mundo durante el siglo pasado.

Al final, los estadounidenses rechazarán el socialismo porque, no importa cuántas veces se intente, básicamente va en contra de nuestra forma de vida. Reconocemos que no se puede simplemente dictar estrategias desde arriba hacia abajo para mejorar el bienestar de una nación. El unirse para lograr un bien común es necesariamente un proceso de abajo hacia arriba, uno que ha resistido la prueba del tiempo en los Estados Unidos y continuará por mucho tiempo después que pase la obsesión de la izquierda radical con el socialismo y este pase de moda.